Category Drama

El Silencio de las Espinas

—¡Quitame tus sucias manos de en sima! ¡Tú no eres nadie para robarte el trabajo de toda una vida! —gritó con el corazón en la garganta una joven y humilde Zarzamora de ropa desgastada, interrumpiendo abruptamente la junta de accionistas…

Un ANIVERSARIO APOCALIPTICO!

La Mansión Mangomery era un monumento al éxito, la dulzura y el amor perfecto. El Sr. Mangomery Mango y su esposa, la bellísima Freisy Fresa, eran la pareja dorada, la envidia de toda la frutería social. Con una fortuna incalculable,…

El Sabor del Trono Amargo

—¡Ese platillo está maldito, majestad! ¡Contiene el veneno de la traición en cada bocado! —gritó el gran consejero de la corte imperial, señalando con dedos temblorosos el humeante cuenco de porcelana fina que reposaba ante el trono. El joven Rey…

La Invasión de la Goma Dulce

—¡Atrás, por el amor de Dios, aléjense de esa mesa! —gritó el comisario Martínez, un robusto y maduro Tomate de piel curtida, mientras desenfundaba su arma de servicio con manos temblorosas. En el centro del comedor de la humilde cafetería…

Venganza Frutal: Cap. 2

—¡Mangómery! —exclamó Bánader, su voz resonando con fuerza y furia contra las imponentes paredes de cristal del salón principal. Al fondo, una silueta robusta y dominante le daba la espalda. El magnate no se giró de inmediato; solo ladeó la…

Código Semilla: El Despertar del Silicio

—¡Apunten al juguete, no duden! ¡Si esa maldita máquina intenta emitir una sola señal, disparen a destruir! —bramó el Agente Especial Vance, del Departamento de Seguridad Nacional, mientras un comando táctico del FBI derribaba las puertas coloniales de la residencia…

La Deuda del Orgullo

—¡Póngase de rodillas y límpielo con la boca si es que quiere cobrar un solo centavo de su sueldo, muerto de hambre! —bramó Don Claudio, un capataz déspota de corteza impecable y brillante (una Manzana de alta alcurnia), mientras arrojaba…

AMARGA HERENCIA

—Firma esto de una vez y lárgate, Camila. Tu tecnología de automatización ahora le pertenece legalmente a la corporación. Te vas a la calle hoy mismo, y ni te gastes en pedir una indemnización —soltó Don Baltazar mientras deslizaba el…